viernes, 8 de mayo de 2015

Una vieja canción de amor

Ojalá supiera que todos los días, a esta hora, frente a esta ventana, y con el tupido jardín ante mis ojos pienso en ella; en su linda mirada que cuando se encontraba con la mía se ponía nerviosita; en su forma especial de decir lo que sentía con cortas y simples frases; en su traviesa sonrisa con la que robaba mi corazón y hacía de mí el ser más débil.

Quisiera que supiera que mi amor empezó cuando ella tenía 13 y yo 16; que siempre la recordé con amor celestial porque para verla levantaba la mirada en busca de la estrella más bella; que sufro en silencio al saberla lejos y distante porque ya ni ilusión me queda; y que moriré con su nombre tatuado en mi alma porque la siento tanto a pesar de no poderla tocar.

Ojalá supiera que en los tiempos del cole esperaba la noche con ansias para buscar en mi pequeña radio “Una vieja canción de amor”, que describía mis chiquillos sentimientos; que cuando sonaba abrazaba fuerte mi almohada con la ilusión de que algún día fuéramos grandes para amarnos; que me dormía temprano porque solo quería soñarla con su uniforme escolar; y que le pedía a San Martincito que las horas pasaran rapidito para ir corriendo al cole porque allí la podía mirar a escondidas a la hora del recreo.

Quisiera que supiera tantas cosas, que escribirlas me ocuparían miles de tomos de miles de hojas, y aun así no acabaría de decirle apropiadamente que la amo con todas las fuerzas de mi corazón como cuando ella tenía 13 y yo 16; que la extraño en cada segundo de mis días y nunca me cansaré porque ese acabó siendo mi alimento indispensable; y que aun sabiendo que nunca leerá esto, me basta que lo poco que puedo dejar en estas letras le pondrá voz al silencio, como el viento le pone voz al aire.

Buenas noches mi amor


Beto Pejovés






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